La dualidad.
Hace un rato que he querido reflotar este tema, ya que últimamente me preguntan o consultan al respecto y quizás hoy, con otra mirada y algún tiempo más de observación he podido ampliar la visión y la experiencia de y en la dualidad.
Creo que en la frase anterior se presenta una dualidad, por lo tanto, el concepto de dualidad no podría ser rígido, único y/o sesgado, ya que bajo esa perspectiva la visión sería individualizada en sólo una versión (uno, único). La dualidad tiene ese afán, aprender a observar más visiones y realidades.
En la vida, absolutamente TODO tiene una dualidad. El todo y la nada, la vida y la muerte, el inhalar y exhalar, el abrir y cerrar los ojos. Claro, existen algunas que vienen por defecto y no nos detenemos a observar, como por ejemplo, la respiración.
Desde muy niños entramos en la dualidad, tenemos un padre y una madre, hermanos, hermanas, nos gusta alguna que otra cosa, debemos dormir y despertar, decir si o no, pensar en lo que está bien y lo que está mal, finalmente todo es una constante dualidad.
La dualidad nunca dejará de existir y está en constante desarrollo y transformación
El famoso 2 “si hay uno, hay dos”. El pasado y el futuro, principio masculino y femenino (que tenemos integrado en nuestro cuerpo, alma, espíritu…). El dos es el primer problema del universo, nos empuja a diferenciar, separar, definir, equilibrar. Por otra parte la dualidad quizás es aparente, ya que puede ser o no, dependiendo de nuestra acción y/o movimiento. Si hay movimiento apreciamos el calor, la alta vibración, el amor, el hacer. En su opuesto, encontraremos el frío, la baja vibración, el estancamiento, lo nulo, lo fútil.
Podríamos teorizar muchas palabras sobre la dualidad, pero siempre es bueno preguntarse si estamos o no conscientes de ella. Por lo general creemos que nuestras decisiones son las mejores, pero antes de llevarlas a la acción, ¿evaluamos la otra parte? o El momento de NO accionar lo que hemos decidido? En varias ocasiones la dualidad nos lleva a actuar sin medir consecuencias o sin evaluar el “costo de oportunidad” de nuestra decisión. A ratos podemos actuar desde una polarización de la dualidad (no quiero ver u observar otro camino, otra realidad).
Se dice que una buena dualidad, tiene un enfoque en el otro sin dejar de lado la observación propia. Si fuésemos capaces de estar constantemente mirando al otro en el como se siente, piensa, percibe, gesticula, habla y poder ver, escuchar y observar de manera profunda, podríamos evitarnos muchos conflictos y tener más tranquilidad en nuestras vidas. La dualidad VIENE a experimentar con un otro, es colaboración, construcción, mutualismo, un buen juez.
En cambio, cuando debemos trabajar esto, puede existir un enfoque extremo en el otro, lo cual lleva a la pérdida de amor propio o incluso, despreocuparse por “el del lado y su realidad” (polarización). También, podemos llegar a interesarnos por el otro netamente por un efecto egoico propio “mi beneficio cueste lo que cueste y sin medir consecuencias”. También experimentar su polaridad, el 1 “sólo yo existo y me intereso, es sólo mi realidad”. Por otra parte se manifiesta la falsa frialdad, cerrarnos emocionalmente. Esto nos lleva a escuchar en sesión “a mi nada me hace daño…”.
A la larga una dualidad polarizada o no muy luminosa, nos llevará al “lado oscuro de la fuerza” donde todo es a beneficio propio, donde debo si o sí satisfacer mis necesidades egoicas y demostrarme que soy de una forma arquetípica que he “ideado e idealizado de mi”.
Toda relación de pareja es dual desde su génesis, aprender la escucha activa es clave para el éxito de esta
Las dualidades con las que debemos trabajar las podemos encontrar en nuestra fecha de nacimiento y nombre de diversas maneras y claro, algunas serán internas (trabajo personal) y otras externas (trabajo personal con el entorno) y dependiendo de este trabajo, es cuánto nos cueste observarlas. En lo personal en numerología Cabalística tengo karma 2 y en Yesod otro 2 al cual llego por un 11 (sí, un doble uno, la doble individualidad. Mucha pega) esto en una rama. Mientras que en numerología Tántrica, ya no me aparece y me da un descanso (pero en tántrica el trabajo interno mucho mayor). He avanzado, creo que sí.
La numerología es extensa, muy profunda y “cabezona”. Busca que podamos conocernos y en ese proceso, perfeccionar nuestro trabajo interno. Creo que la forma que hay de ir ayudándose en esto de la dualidad, es mediante la auto observación activa y a consciencia, ser y estar pendiente de todo mi entorno, de ser capaz de tomar decisiones en objetividad (lo que deseo v/s lo que desea el otro), de dejar el deseo egoico de querer todo lo que se me ocurre, de poder vivir en tranquilidad conmigo y con un otro.
Cuando tomamos decisiones duales egoicas (polarizadas) de inmediato aparece el malestar interno. Ese es un primer indicador.
La dualidad también es abrazable, la dualidad es nuestra compañera diaria que comienza con la vida y termina con la muerte.
Si quieres leer el otro post de la dualidad, te dejo su link aquí


